Razón de ser

       Puede sonar a desvarío la decisión de fundar un semanario de información y de opinión cuando la toma alguien que ya no cumplirá ochenta y tres años y lo mismo, tal como están las cosas, tampoco cumplirá los ochenta y cuatro. Pertenezco por edad y por mis tres by passes en las coronarias, unidos a la válvula de vaca brava que hace quince meses me pusieron en la aorta, a eso que ahora llaman grupo de riesgo. ¿De riesgo? ¡Pero si yo, que nací poco después de que comenzase la guerra civil y huí de ella, rumbo a Orán y en brazos de mi madre, a bordo de una avioneta de los servicios postales franceses, siempre he vivido en zona de riesgo! Pisé cárceles, crucé fronteras sin pasaporte, estuve en el exilio, atravesé el Sáhara en cuatro ocasiones, cubrí la guerra de Vietnam, la semana de protesta contra Pinochet, la revuelta de los sikhs en el Punjab y el terremoto de Fukushima, por poner unos cuantos ejemplos, y corrí muchas veces los sanfermines, los encierros de Cuéllar y la Saca de Soria. No lo digo por ponerme moños, sino para dar cuenta de las razones, pues sinrazones no son, que hoy me lleva a acometer esta nueva aventura lindante, al sentir de muchos, amigos o enemigos y familiares, con la locura. Quizá lo sea. Quizá La Retaguardia sea sólo una mascletá que tras hacer un poco de ruido se quede en nada. O quizá, en días tan locos como los que corren, nos viralicen ‒no todos los virus van a ser malignos‒ y podamos dar un empujón, por mínimo, que sea, a la inaplazable tarea de devolver al periodismo lo que el periodismo fue: un oficio de honor, de libertad, de independencia, de ingenio (no exento, cuando la ocasión lo requiera, de mal genio) y de insobornable búsqueda de la verdad. Palabras, meras palabras, bien lo sé, que sólo el quehacer, si está a su altura, convertirá en hechos.

     Hace muy pocos días fui expulsado del diario El Mundo, manu militari, por así decir, tras varias décadas de colaboración en él. Adujeron motivos presupuestarios. Veraces o no que fuesen ‒evito la tentación de caer en la conspiranoia‒, lo cierto es que me quedé sin hueco en la prensa escrita. Había empezado a caracolear en ella cuando tenía ocho años. Di entonces vida a un periódico ológrafo y de ejemplar único al que puse por título “La nueva España”. Lo alquilaba, de uno en uno, a los amables vecinos del inmueble de Madrid en el que vivía. Cobraba cinco céntimos de peseta. Conservo un ejemplar. A partir de aquello, aunque ya en edad adulta, pasé por muchas cabeceras de prensa, radio y televisión: ABC, la RAI, la NHK japonesa, El Alcázar (en su etapa de apertura política), Il Giorno, Informaciones, la Primera y la Dos de Televisión Española, Cambio 16, Diario 16, El Mundo, Radio Cadena, Radio Nacional, Onda Cero, la Cope, Canal Nou, Telemadrid, EsRadio… 

     De casta me venía. Mi tío abuelo Modesto Sánchez Ortiz había sido director de La Vanguardia. Mi abuelo Gerardo, hermano suyo, fundó la Asociación de la Prensa de Madrid en compañía de otros colegas, mi padre, a los veinticuatro años de edad, había sido redactor jefe de La Voz y era ya director de la legendaria Agencia Febus, del grupo Urgoiti, y de otras tres agencias informativas: Noti-Sport, Esparta (de noticias cinematográficas) y Alpes (de colaboraciones literarias). Lo mataron en Burgos, inicuamente paseado, el mismo día en que cumplía veintisiete años. 

      ¿Podía yo, último vástago de ese linaje periodístico, resignarme ahora, en días de tanto y tan ominoso e insoslayable apremio, a colgar la pluma y a enmudecer hasta que el coronavirus o el goteo de la clepsidra del tiempo me arrenaten el oremus, la voz y la palabra? ¿Debía, y subrayo el verbo, pues se trata de un imperativo no sólo profesional, sino también moral, interrumpir definitivamente una trayectoria iniciada por los míos antes de que yo naciese y sostenida a lo largo de toda mi existencia por mi empeño en ser rama, no sé si bendita o no, que al tronco sale?

     Pues no. Ni el director de El Mundo, al que no guardo rencor por no ser ése mi estilo ‒la vida es así, y punto‒, ni la fuerza de las circunstancias y del coronavirus van a ponerme una mordaza. Haré lo que pueda, que de momento no es mucho, y Dios o el demonio dirán.

        Concebí este semanario hace cuatro o cinco días. Lo hago sin invertir ni tan siquiera un euro ni contar, por ahora, con patrocinador alguno. Estoy encerrado a rajatabla en mi domicilio de Madrid desde hace dieciséis días. No tengo síntomas. Más me vale tocar madera. Hay mucha en esta casa, convertida, en lo que a mí respecta, en isla de Robinsón. Cuento sólo con la ayuda de una persona que desde los ocho o nueve años quiso llegar a ser periodista, y que lo es. Nos comunicamos por correo electrónico y por teléfono. Quiere mantenerse en el anonimato y yo respeto su voluntad. Figurará aquí con el nom de guerre de Señorita Nouvelle Vague. Si La Retaguardia se lanza al fragor de la batalla en soporte virtual, y sólo en él, es gracias a su colaboración. Yo no sé hacer nada, lo que se dice nada, en la frondosa selva de la Red. Esa ineptitud, lejos de acobardarme, me excita. Me siento como el primer astronauta que pisó la luna.

     Convencido, como lo estoy, de que es en la retaguardia donde se ganan las guerras, empuño ya mi incruento fusil de francotirador (o de Lobo Feroz, señor Rosell) y me agazapo en ella. Mi madre me decía que siempre estaba yo corriendo delante del toro de la vida. «Como tu padre», añadía. Razón llevaba. Eso es, ni más ni menos,  mamá (y papá), lo que hoy como ayer estoy haciendo. 

     We shall overcome.

47 comentarios sobre “Razón de ser

  1. Tiene usted razón en lo de las guerras. Usted puede realiar un avance descomunal pero si no tiene una buena intendencia detrás, tarde o temprano será derrotado. Que se lo pregunten a Napoleón y a Hitler.

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  2. Hola Fernando, soy un admirador tuyo desde hace mucho. Me permito este largo mensaje abusando de la novedad de este nuevo ¿diario? y los pocos mensajes que aún tiene. Tal vez lo leas. Lamento mucho que te hayan dado la patada en El Mundo, aunque imagino que un columnista está siempre de paso, o así debería sentirse en los medios, y máxime en esta época de villanía y tan baja catadura moral donde el poderoso Señor Dinero lo es casi todo.

    Me ha producido una cómica y alegre estupefacción ver que te has abierto cuenta en Twitter, que se suma a la estupefacción cómica y alegre que ya me produjo verte con un smartphone hace años en el programa Cowboys de Medianoche con Luis Herrero y compañía (fui yo el que apremió, vía email, a Herrero para que te diera una “reprimenda” pública en el programa, como impostor oficial del Reino (de acuerdo a lo que tú mismo escribiste en tu magistral libro El sendero de la mano izquierda). Tal vez te acuerdas.

    Dicho todo esto, que quizás te haya provocado una sonrisa, y ya un poco más en serio, me alegro mucho de que sigas siendo tan auténtico y peleón, y que sigas regalándonos tu punto de vista de persona libre a personas como yo, con vidas mucho más prosaicas y mediocres que la tuya, pero que luchan, a su modesta manera, para ser independientes en este mundo tan decadente. Deseo larga y fructífera vida a este nuevo periódico que ahora fundas, enhorabuena.

    Cuídate mucho del virus, que parece diseñado para aligerar al Estado de las pensiones. Pese a que me da miedo, por la afectación que va a producir a las economías domésticas de aquellos que no vivimos con desahogo y que tenemos por delante aún 25 años laborales, en lo espiritual sea bienvenido este coronavirus, si ayuda a despertar ni que sea a una pequeña parte de esta sociedad de este Matrix en el que vive. Tal vez tenga esa misión.

    Si te parece un mensaje muy largo o inapropiado, bórralo, no pasa nada, intento mantener el ego en raya y lo dirijo a ti, no necesariamente al resto de mortales.

    Recibe un fuerte abrazo de un amigo que no te dará más la murga. ¡Nos vemos en otras vidas, con otros papeles, vestidos con otros trajes!

    Afectuosamente,

    Luis

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  3. Animo Fernando. que cada vez quedais menos de tu estilo, escuche anoche la radio con tu Ayanta, y aqui estoy haciendo un alto en este ajetreado “encierro”. Y sin movernos para que no nos acusen de sus errores.Un abrazo de este jubilado ingeniero, poco dado a las letras.

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    1. Impagable iniciativa, señor Dragó.

      En El Mundo no saben lo que hacen pero, eso sí, nos han dado la oportunidad de leer de usted una lección que servirá para hoy y para siempre.

      Muchas gracias por compartir sus motivaciones profundas y vitales, cerrando su declaración con tan personal y tierna dedicatoria. Emocionante.

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  4. ¡Enhorabuena, don Fernando! Me parece una iniciativa valiente, como lo ha sido usted toda su vida. ¡Y romántica! ¿por qué no decirlo? Muchos no leíamos El Mundo más que para buscar firmas como la suya. ¡Qué torpeza, por favor, la de sus dirigentes! Son escritores como usted lo que hace que lectores como yo busquemos según qué cabecera; como seguíamos en otro tiempo a Umbral, también en el Mundo; o a Mingote, en ABC; como buscamos a Pérez-Reverte en El Semanal o a Millás en El País. Gracias por tanto esfuerzo en pos de la lectura. Gracias.

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  5. Buena, bonísima idea la de pasar a La Retaguardia. Desde ella se puede hacer una buena labor, incluida la de animar a las primeras líneas del frente. Porque, por si alguien no se ha dado cuenta, estamos en una guerra.

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  6. Buena, bonísima idea la de pasar a La Retaguardia. Desde ella se puede hacer una buena labor, incluida la de animar a las primeras líneas del frente. Porque, por si alguien no se ha dado cuenta, estamos en una guerra.

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  7. En estos tiempos que corren, de tanta bazofia informativa y de tanto boicot a opiniones contracorriente, poder leer o escuchar a alguien que dice lo que piensa y lo que cree es todo un lujo. No se calle nunca, por favor. Cada vez son menos los oasis donde beber agua potable.
    Felicidades, mucho ánimo, gracias y salud
    Felicidades, gracias y salud

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  8. “Razón de ser”, razón de más para seguirle, en tiempos de guerra Ud. nunca ha faltado en mis provisiones que guardo desde tiempos de paz (si alguna vez los hubo). Muchas gracias por esta maravillosa idea.

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  9. En estos tiempos sin héroes ni referentes te necesitamos más que nunca. Gracias por seguir en el camino del corazón, ahora desde la retaguardia. Abrazos camboyanos.

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  10. Recuerdo cuando hacías el extraordinario programa “Negro sobre blanco”, siempre preguntabas a los viejos por el final de la vida. Estas en ese momento de la vida, en el que tienes o puedes tener la gran suerte de no tener miedo. Es un privilegio, qué te puede importunar o preocupar, NADA.
    Tienes la ocasión propicia, un tiempo revueto, tu gran talento para el periodismo y tu gracia torera, Qué mejor época para ser libre, hasta le da una atmósfera especial…
    Te deseo mucha suerte, aunque no la necesitas, bueno sí… Tú vanidad si la necesita.

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  11. Hola Fernando, soy Carlos , un bombero de la comunidad de Madrid, el martes 31 Marzo me caen los 50; Siempre es un placer escucharle y leerle….Aquí desde segunda línea de fuego, cerca de la primera (sanitarios), la retaguardia es completamente necesaria, bien lo sabemos con las mascarillas fpp2, los test detección rápido, las batas , los guantes de látex, los respiradores, las medicinas que ya escasean….un saludo desde la trinchera.

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  12. Me alegra mucho que esté en la retaguardia defendiendo la verdad que muchos quieren ocultar, está mañana le escuché y al leerle me di cuenta, de lo importante que es usted en nuestras vidas, le deseo lo mejor, un fuerte abrazo

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  13. Gracias Sr. Fernando,por estar ahí, bueno es contar y mas aún poder seguir contando, e ir superando las distintas etapas, y más que nunca a día de hoy cumplir años es casi como metas conseguidas, para ello necesitamos referentes incombustibles y llenos de voluntad como usted…
    Una vez más Gracias por su ayuda.

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  14. Qué tal D. Fernando, bienhallado de nuevo; no sabía nada de su despido, recién me desayuné ayer mientras veía la entrevista que Javier Negre le hacía para Estado de Alarma, junto con la primicia de su cuenta de Twitter en la que ya me cuento entre sus seguidores. Ahora también he puesto este rincón en las estanterías de favoritos de mi navegador.

    Dado que es ud del 37 y el periódico La Nueva España se fundó en diciembre del 36, supongo que a sus cinco abriles no tendría ud idea de la existencia del diario asturiano, pero es curioso que pusiera tal título a su periódico de infancia, debía ser un sintagma muy usado en la época.

    Saludos.

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  15. Estimado Fernando,
    Usted no me conoce y yo a usted tampoco le conozco, en persona claro. Nos conocemos tan poco y a la vez tanto… Conozco casi todas sus batallas, sus aventuras y sus desventuras también. Es por ello que le voy a tutear a partir de ésta ultima palabra, dado que no conoces nada acerca de mis batallas ni tan siquiera tienen nada que ver con las tuyas. Y a la vez, tanto tienen en común… Quizás en otra vida llegué a conocerte en persona o quizás en otra vida llegaré al mismo fin. Quizás, quizás, quizás.

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  16. Es hora que la gente que quiere este país llamado España y a todos los que en el habitamos de unos y de otros, alcemos la palabra para contar lo que esta pasando y no dejar que unos cuantos nos lo cuenten en versión mas estado y menos individuos.
    Animo a este chaval llamado Fernando Sanchez Drago que no esta solo, somos muchos y con gente como usted todavía seremos mas.

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  17. Bienvenido a la trinchera de los hombres libres.
    Es un placer leerle siempre Sr. Sánchez Dragó. Algo que siempre he hecho cuando he podido. Todo gracias al regalo,que por partida doble, me hizo mi hermana, en rustica primero y luego en estuche, leí Gargoris y Habidis, cuando era un analfabeto político. La semana pasada me acordé de él y lo pienso leer en esta cuarentena. Sin duda le sacaré mucho más jugo que la primera vez.

    Muchas gracias por su iniciativa de la que tan necesitados estamos los españoles, que no somos “estos paisanos”.

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  18. Tendremos que dar gracias a esta pandemia por el nacimiento de La Retaguardia?
    Yo sigo su canción, vuestra canción. Siga así amigo. Sin remordimiento. Sin “rumor de culpas pasadas”.
    Muchas Gracias.

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  19. Siempre.. “Grandes vasallos hubo en Castilla “..Rara vez hubo Srs a su altura..
    Hoy ..mi admirado D. Fernando..más difícil ,cuasi imposible sería ..hallar a la su altura Sr que le de sombra..
    De Soria, la gloria de España, para a España darle gloria..Contamos ,a Dios gracias, con su pluma y su palabra.¡ Adelante numantino..adelante..y Cierra España !

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  20. Muchas gracias, sr Dragó, por una generosidad, la suya, totalmente irracional. Cuando a mis alumnos de bachillerato les tenga que explicar (a partir del próximo curso) el concepto del superhombre de Nietzsche, los dirigiré directamente hacia su persona. Me alegra mucho que, como el agua, siempre encuentre una rendija por donde colarse y compartir una parte de su corazón y de su mente. Namaste !

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