Carta de Ángeles López

Querido Fernando: 

Sabes, y tengo fotos que lo corroboran, que te conozco desde los 14 años. Desde que era una niña que iba al “malasañero” I.N.B. Lope de Vega, te visitaba y, con gran paciencia, me recibías. Te he leído, adorado, admirado, querido e idolatrado. Brújula de mis autores de cabecera, diapasón de mis filias lectoras, faro de mi cultura, en tiempos en los que no existían las redes y las únicas referencias eran las de los profesores o las de Dragó en sus distintos programas –Encuentros con las letras, Biblioteca Nacional, Negro sobre blanco… (a algunos de ellos asistí como invitada, pellizcándome para creérmelo)-  o tus columnas en prensa -las de Diario16, las tengo archivadas-. Fuiste mi primera entrevista obligatoria en la Facultad de Periodismo, mi primer entrevistado en las radios, teles o periódicos en los que he trabajado durante mis inicios, e incluso ahora, en mi madurez siempre estás ahí. Incluso he tenido el privilegio de ser tu editora (en Almuzara), para cerrar el círculo de las causalidades en las que tanto crees. Siempre recurro a ti. Nunca me has dicho “no” -esa palabra está desterrada de tu vocabulario porque nunca hiciste caso al protagonista de Bertolt Brecht que sólo la pronunció en su entierro, cuando poca falta hacía-. Creo que es momento de decírtelo -con la sweet Emma, tu amiga, amante y compañera, leyéndonos–. Me lo has enseñado casi todo, sabiéndolo o sin saberlo -amén del analfabeto de mi padre, que era un sabio toresano y taxista, más grande que todos los grandes-, recomendándome libros, disuadiéndome de lecturas absurdas, centrándome en las que sí debía abordar… Ahora que parece que el techo del mundo se nos cae sobre nuestras coronillas, quiero que sepas que tus palabras, tus recomendaciones, tus llamadas, tus “no enfados” y tu bonhomía, me han redimido de la insignificancia, como decía Auden-. Que no me vendiste pan, sino la levadura -como proponía el “confuso no confuso” de Unamuno-, que me has enseñado con uñas y dientes a defender parcelas de libertad y a no dejarme engullir por el colegio -como decía Bernanos-, a no entrar en la costumbre de la “rinocerontitis” -que explicaba Ionesco-, a conservar la inocencia (J. Greeen) frente a los listillos y aprovechados de turno, y a perder la vida… para recuperarla, como rezaba el Evangelio. Vayamos hacia Ítaca y disfrutemos del camino que no existe pero hacia el que marchamos… Porque no podemos dejar de avanzar sobre la línea de baldosas amarillas.Fernando: el mundo que conocemos se esfumará en “lo distinto”, pero, de entre las cosas que nos alumbrarán, quedarán algunos… y entre ellos, tú. Como mi don Pedro -el profesor al que tanto amé y me enseñó que donde está el peligro, nace también lo salvador (Hölderlin)-.Tu obra y su enorme grandeza -con tus errores, tus opiniones sui generis, tus amigos y tus enemigos, pero, sobre todo con sus grandísimas genialidades-, perdurará. Continuarán leyéndote tus hijos, tus nietos y la mujer que quieres. Incluso las que ya no están pero también te amaron. Sólo quería enviarte un mensaje de cariño porque tus palabras generan esa antorcha que nos guía en la oscuridad. Pero, ¿sabes? creo que este viaje merece la pena… La gramática es el mejor de los lenitivos, porque tú me enseñaste que con la mano izquierda se pueden hacer acordes y con la derecha acariciar las teclas del piano hasta dar con esa melodía misteriosa, introspectiva y telúrica que se llama literatura. Te gustará que recuerde a San Agustín, por eso lo traigo hasta esta misiva, ahora que nadie puede besar ni tocar ni acariciar a nadie, mis palabras están descontaminadas: “Busquemos como quienes van a encontrar, y encontremos como quienes aún han de buscar, pues, cuando el hombre ha terminado algo, entonces es cuando empieza”. Te quiero, Dragó.

ÁNGELES LÓPEZ

Carta enviada por Ángeles López, periodista, editora y escritora.

3 comentarios sobre “Carta de Ángeles López

  1. CON PERDON, escribo aquí, porque no sé donde hacerlo. La sección de estafeta recoge cartas al director o a la publicacion en general pero no consigo ver el apartado de como dirigirse a ella (?). igual es mi torpeza cibernética, Hace dos o tres dias que conozco LA RETAGUARDIA, porque vi una entrevista en LA TRINCHERA, me lo paso muy bien leyendo de todo, en ocasiones debo reprimir mi aportación de comentarios e ideas a la dirección, como puedo escribiros? !que alguien me ilumine, porfa.!

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  2. CON PERDON, escribo aquí, porque no sé donde hacerlo. La sección de estafeta recoge cartas al director o a la publicacion en general pero no consigo ver el apartado de como dirigirse a ella (?). igual es mi torpeza cibernética, Hace dos o tres dias que conozco LA RETAGUARDIA, porque vi una entrevista en LA TRINCHERA, me lo paso muy bien leyendo de todo, en ocasiones debo reprimir mi aportación de comentarios e ideas a la dirección, como puedo escribiros? !que alguien me ilumine, porfa.!

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