Del miedo, el racismo y el virus

Por: Héctor Gómez. Corresponsal en China

Corren estos días por las redes chinas unas viñetas en las que un chino se dedica a tirar a la basura a gente de otras razas por no llevar mascarilla bajo el título de “basura extranjera” ‒-yanglaji‒, un término comúnmente usado en los (marginales) círculos racistas en China y que irremediablemente nos retrotrae a unos años atrás, cuando un detergente no tuvo mejor idea para anunciarse en la tele que echar a la lavadora a un hombre de raza negra que salía limpito y con color y rasgos asiáticos. 

Y así descubrimos que el racismo podría no ser exclusivo de los blancos.

Cuando el virus empezó a propagarse tímidamente por occidente, e incluso antes, no tardaron en surgir noticias y vídeos de chinos increpados en lugares públicos (o japoneses, o coreanos, porque la ignorancia no hace distinciones). Evidentemente estas acciones fueron rápidamente tachadas de racistas y, con toda la razón del mundo, enérgicamente censuradas en su comportamiento. Sin embargo estos días en China se niega la entrada en algunas instalaciones a todo ciudadano con diferente color de piel y las autoridades de Guangzhou han hecho públicas fotos de extranjeros infectados por el coronavirus, amén de haber cerrado las fronteras por mucho que se tenga un permiso de residencia válido. 

Imaginemos por un momento lo que se diría en España si eso pasase, y sin embargo no conozco a un sólo extranjero residente en la República Popular que se haya mostrado indignado con ello, la mayoría lo ha asumido como medidas para combatir el virus, más o menos acertadas, pero carentes de segunda lectura.

Porque, ¿es, stricto sensu, racismo todo lo que occidente etiqueta de esa forma? De pequeño siempre leía que el racismo se cura viajando, o lo que es lo mismo, perdiendo el miedo a lo desconocido y lo diferente, y ahí radica el quid de la cuestión: en el miedo. La gente de ese vagón de metro que reacciona contra una simpática pareja asiática a bordo puede ser muy racista, o puede no serlo, pero sobre todo están reaccionando a su propio miedo. Por un momento han visto rota su cotidiana sensación de seguridad por gente originaria de un lugar del que no saben nada y con un virus del que lo desconocen todo, y eso les hace perder los nervios. 

Y digo lugar, y no país, porque la etiqueta de racismo es cuestionable cuando en la propia China hemos visto estos días la misma reacción hacia gente de Hubei (la provincia originaria del virus) por parte de sus propios compatriotas. Que un blanco insulte a un amarillo en estas circunstancias es racismo, compremos el pulpo y tomemos que el color de la piel tenga algo que ver, pero, ¿cómo definimos entonces el que un amarillo insulte a su semejante exactamente por los mismos motivos? ¿Sería racista que España hubiese prohibido la entrada a los extranjeros provenientes del foco de una pandemia pero no lo es que desde el sur se exija a los madrileños que no viajen a La Manga del Mar Menor cuando aún no se había decretado el confinamiento obligatorio?

En el mundo hay racismo, sí. En los países occidentales hay racistas, sí. Sin embargo, ¿no sería mejor abandonar la superficial tendencia de clasificarlo todo bajo dos o tres limitadísimos esquemas básicos? Y no digamos ya la manía de tomar la excepción en la red social de turno como la norma: esas viñetas a las que hice referencia podrán compartirse todas las veces que se quieran, pero mi vecino sigue sin mirarme mal por ser blanco y en el restaurante de la esquina me reciben con la misma cálida sonrisa de siempre. 

Y es que si equivocamos el diagnóstico nunca encontraremos la solución. Al fin y al cabo las etiquetas, de mucho usarlas, se acaban gastando, y puede que cuando realmente queramos comprar el producto ya no sea visible el precio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: