¿Por qué tenía que pasar esto?

El día ‒o la noche, mejor dicho‒ del día 13 de abril del año en curso, a las cuatro horas y treinta y nueve minutos de la alta madrugada, la Señorita Nouvelle Vague, al parecer insomne, como lo estaba yo, me envió un correo en el que me preguntaba, y se preguntaba, lo que hoy repite el título de este editorial. Era lunes. Mal arrancaba la semana.

La subdirectora de La Retaguardia y hacedora de su formato, emocionalmente maltrecha por más de un mes de encierro y por el exceso de trabajo que origina la tarea hercúlea de confeccionar este semanario entre dos personas sin un solo subordinado y sin invertir ni percibir un triste euro, se refería a la noticia de que la señora Úrsula von de Leyen, ínclita presidente (con e de etimología… Vade retro el lenguaje inclusivo) de la Comisión Europea, había expresado la opinión de que el aislamiento de las personas ancianas se mantendría durante todo 2020. ¡Pedazo de siesa, de ceniza y de malage!

Respondí, o más bien me revolví, en el acto,  como si me hubiese clavado el aguijón un alacrán (no lo digo por la Señorita Nouvelle Vague, sino por doña Úrsula), y esto fue, reducido, corregido y matizado ‒sólo un poco‒, lo que a toda mecha escribí…  

«Yo te diré por qué, Nouvelle Vague. Pasa eso por los avances de la medicina y las manipulaciones de la biología. El ser humano, excepciones aparte, no está hecho para vivir, como mucho, más allá de los ochenta años, aunque haya excepciones (yo entre ellas). Han prolongado ese plazo y la naturaleza, que a través de las leyes de la termodinámica siempre busca y consigue el equilibrio entrópico, estalla. ¿Te imaginas un mundo en el que las moscas, que sólo viven un día, vivieran un año, y los perros cien, y los gatos doscientos, y los elefantes medio milenio.? No. Es inimaginable, aunque los científicos lo hayan imaginado e incluso creado. Ríete de la isla del doctor Morau. Es la vieja fábula del árbol del Bien y del Mal. Estábamos avisados: el sueño de la razón produce monstruos. Ya los ha producido. La ciencia ha forzado la cerradura de la Caja de Pandora. Los virus, y es sólo el principio, andan sueltos y no hay forma de devolverlos al lugar donde madre natura los había encerrado. Estaré volviéndome loco, pero yo he sido y soy epígono de Juan en Patmos. Comprendí desde el primer momento que Bill Gates era el Anticristo, Steven Jobs su profeta, Soros su banquero, Obama su mamporrero, el multiculturalismo su Atila y los ordenadores su Wehrmacht. E cosí via, como dicen los italianos. El Apocalipsis está servido. Habría que detener en el acto las manipulaciones biológicas y no digamos las virológicas, y que confiscar las herramientas de quienes juegan a ser émulos del doctor Frankenstein. Pero eso no va a suceder. Al contrario. Hay mucho negocio en juego. Ellos son quienes manejan ahora a sus marionetas. ¿Y quiénes son sus marionetas? Los políticos. Dicho queda.

«Posdata – Cui prodest? La economía de las sociedades democráticas no puede soportar el peso de las pensiones de longevidad y el costo sanitario de los ancianos. El virus parece especialmente diseñado para acabar con ellos, si es que la hipótesis de la, hoy por hoy, aún presunta culpabilidad del laboratorio de Wuhan, y en la que yo, hasta que los hechos la demuestren, no creo, se confirmase. ¿Eugenesia seguida de eutanasia? ¡Qué horror! Me niego a admitirlo. Los geriátricos serían, en tal caso, los nuevos campos de exterminio puestos al servicio de la solución final.

«Segunda posdata – Descenso de un veinte por ciento (eso he leído. Quizá exagere, pero no mucho) en el coeficiente de inteligencia de los seres humanos desde la aparición de Internet y, sobre todo, de los teléfonos idiotas. El mundo va camino de convertirse en el Planeta de los Simios. Ex-simios éramos todos, pero van a apearnos el ex.

«Y ahora duerme, Señorita. Yo también lo intentaré. Puede que mis lúgubres elucubraciones sólo sean fruto de mi condición de octogenario y del jodido insomnio, terreno que siempre sobrevuelan pajarracos negros y tupido bosque en el que merodean las malvadas brujas que quieren devorar a Hänsel (yo) y Gretel (tú).  

«Buenas noches». 

5 comentarios sobre “¿Por qué tenía que pasar esto?

  1. ….gracias D. Sanchez Drago, espero seguir leyéndolo por lo menos Diez añitos más…y citando a Albert E. “ los ideales que iluminaron y colmaron mi vida son : la bondad, la belleza y la verdad “ ….
    … un bondadoso saludo a usted y Todos sus colaboradores de Juan I.

    Me gusta

  2. Saludo desde aquí muy agradecido a la subdirectora de este semanario. Estoy maravillado de lo que da de sí el caballo WordPress, del que soy también usuario. Enhorabuena por la forma, y claro, por el contenido. Gracias.

    Me gusta

  3. Se podría leer la retaguardia de alguna forma tipo periódico todo en un solo Mail, sin ocupar 24 mails.??

    Solo es una propuesta. Y muy agradecida de recibirlo

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: