De cómo justos por pecadores sufren las consecuencias del confinamiento económico que azota a EE.UU.

Por: Luis Anchondo. Corresponsal en El Paso, Texas.

El Paso, Texas; una ciudad que en pleno siglo XXI sigue siendo una especie de lejano oeste de los Estados Unidos, se rebeló este sábado 25 de abril en contra del gobernador de Texas Greg Abbott y el juez del contado Donald “Dee” Margo en referencia a las ordenes de confinamiento a las que estamos sujetos lo habitantes de esta ciudad desde finales de marzo.

La protesta ha reunido a más de cien personas frente a la corte del condado las cuales han seguido la norma de estar mínimo a seis pies de distancia los unos de los otros y la mayoría, aunque no todos, se han cubierto el rostro con una mascarilla. Aunque no se puede etiquetar el evento como un acto a favor del presidente Trump, lo cierto es que ondeaban bastantes banderas con el lema “Make America Great Again” y es que a pesar de las declaraciones recientes del presidente como la de inyectarse desinfectante para combatir el virus, sus fieles votantes siguen apoyándole durante esta crisis sobre todo en su deseo de reabrir lo antes posible la economía del país. “El virus mata a personas, pero el desempleo mata aún más”, eran gritos constantes que se escuchaban a través de los altavoces que llevaban los manifestantes. Otros gritos que retumbaban eran “si las tiendas de autoservicio como Wal-Mart siguen abiertas, ¿por qué los pequeños negocios deben de seguir cerrados? ¡No podemos seguir desempleados!, ¡la ayuda que nos está otorgando el gobierno no alcanza para nada!, ¡todos somos esenciales!     

Dicha manifestación toma lugar justo dos días después de que el alcalde de la ciudad, o como se le llama en inglés, the mayor, haya declarado mandatorio el uso de mascarillas en todo lugar público de la franja fronteriza. Esta manifestación, a mi parecer, pone en entredicho si es que todas las ciudades de este país deben acatar las mismas órdenes para contrarrestar la propagación del Coronavirus o si las órdenes deben de variar de acuerdo a la situación específica de cada ciudad; como por ejemplo, el número de infectados, el porcentaje de personas hospitalizadas, el número de habitantes en cuidados intensivos, el número de muertes y un factor muy importante, el espacio por número de habitantes que posee cada ciudad. 

No es lo mismo una ciudad como Nueva York de aproximadamente setecientos ochenta y tres kilómetros cuadrados con una población de más de ocho millones de personas donde hay ciento cincuenta mil infectados y once mil muertos, a una ciudad como El Paso de seiscientos sesenta kilómetros cuadrados con una población de tan sólo seiscientas ochenta y tres mil personas de las cuales hasta hoy sólo setecientas se han infectado y de esas setecientas diez han muerto. 

Si bien está comprobado que las órdenes de confinamiento han reducido los casos de infectados, estos mandatos han creado una recesión tremenda y por lo tanto una alta taza de desempleo como pocas veces se había visto en los Estado Unidos. En ciudades como El Paso el desempleo ha afectado a más de un ochenta por ciento de la población mientras que el Coronavirus a sólo uno por ciento. 

Son este tipo de ciudades como El Paso las cuales tienen una extensión de territorio amplia y un número de habitantes bajo las que pueden reactivar la economía del país debido a que se puede llevar a cabo fácilmente el distanciamiento social que se requiere para evitar la propagación del virus sin que cierren los negocios, esto aunado con el uso de mascarillas y otras medidas preventivas. 

Urge “echar a andar” la economía del país; sin embargo, esto no será posible si los gobernadores de cada estado implementan las mismas leyes restrictivas a cada ciudad. El sistema gubernamental de los Estados Unidos, con la autonomía que lo caracteriza, podría designar menos restricciones a las ciudades donde la propagación de alguna manera está controlada siendo esta quizás la única forma de no parar del todo el flujo económico el cual ha afectado al resto del mundo. 

Simpatizo con el presidente Trump en sus esfuerzos por reactivar la economía lo antes posible y a mi parecer esto sólo se podrá llevar a cabo si se pone fin a las restricciones de confinamiento y al cierre de negocios en ciudades como El Paso en donde estamos pagando justos por pecadores ya que la ciudad y por lo tanto la economía podría seguir andando sin ningún problema debido al bajo índice de casos de COVID-19 y sobre todo gracias al espacio territorial que existe por cada habitante el cual permite el distanciamiento social necesario para contrarrestar el virus y sobre todo el alto índice de desempleo. 

One thought on “De cómo justos por pecadores sufren las consecuencias del confinamiento económico que azota a EE.UU.

  1. Desde Dallas Tx comparto su opinión.
    Es curioso escuchar las crónicas de los corresponsales de las Tv españolas aquí; parecería que EE.UU. es NYC, y que este es el virus de Mr Trump.

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