Make America Great Again a costa de la vida de millones de personas

Por: Luis Anchondo. Corresponsal en el Paso, Texas.

Hace exactamente una semana cubrí una protesta que se llevó a cabo frente a la corte del condado de El Paso, Texas, en la cual trabajadores, tanto a favor del presidente Trump al igual que detractores, exigían que se reabriera la economía debido al alto índice de desempleo y la poca ayuda que el gobierno de los Estados Unidos les está proporcionando.

En dicho artículo me mostré a favor de los manifestantes y de “echar a andar” de nuevo la economía, pero sólo en ciudades con un bajo porcentaje de infectados y sobre todo ciudades que cuentan con un número bajo de habitantes y una alta extensión territorial que permite el distanciamiento social necesario para dicha faena sin que se propague el virus, esto aunado con el uso de mascarillas y otras medidas preventivas.

Sin embargo, hoy viernes primero de mayo que escribo estas líneas, varios estados por mandato presidencial han reabierto sus negocios y le han dado permiso a sus habitantes de poder salir libremente a la calle ahora con la consigna silenciosa de consumir poniendo en riesgo su vida y la de millones de trabajadores en lo que parece ser una estrategia política del presidente Trump para “seguir haciendo de América una gran potencia”, lema en la que se ha basado su política y lo había perfilado hasta hace unos cuantos meses como presidente por otros cuatro años. 

Pero, ¿cómo seguir con los esfuerzos de hacer de “América” una gran potencia cuando el producto interno bruto de los Estados Unidos está cayendo precipitadamente? Algo nunca visto desde la Gran Depresión de los años 30, perfilándose a ser la peor crisis económica por la que está pasando el país en la era póstuma a la Segunda Guerra Mundial. 

Es indudable que la frase Make America Great Again ya no es tan convincente como lo era aún a principios de marzo debido a las recientes declaraciones del presidente como la de inyectarse Clorox para combatir el virus o su actitud arrogante frente a esta crisis mundial en la que no ha mostrado un solo gesto de aflicción por los más de un millón de estadounidenses infectados y los casi sesenta y cuatro mil muertos, lo que le ha hecho perder estados esenciales para su reelección que daba por ganados como Pennsylvania, Michigan, Ohio, Florida y ha puesto a su rival demócrata, Joe Biden, a la delantera en la carrera presidencial. 

Es por ello que al parecer lo único que le queda al presidente Trump para ganar cierta credibilidad y de alguna manera reparar lo irreparable es volver a reactivar la economía, no en ciudades donde se podría hacer de manera segura como indiqué en mi artículo pasado, sino en todo el país, sin importarle que los casos sigan aumentando, que aún no hay una vacuna y no se sabe para cuándo a pesar de los esfuerzos por desarrollarla que están llevando instituciones como la Universidad de Oxford, que los hospitales no tienen el equipo médico suficiente para tratar todos los casos, que no hay suficientes recursos para que todos los ciudadanos nos hagamos la prueba y, sobre todo, sin importarle que los más afectados al reactivar la economía serán las minorías más desprotegidas, es decir, los latinos, los afroamericanos e incluso un porcentaje alto de mexicanos que ni siquiera viven en este país pero trabajan en empresas en México, las llamadas “maquiladoras”, que proveen de productos a los Estados Unidos. 

La orden presidencial de reactivar la economía divide a los estadounidenses en dos grupos grandes. El estadounidense educado, profesionista, en su mayoría de raza blanca, que puede seguir trabajando desde casa de manera virtual y segura, y el obrero latino, afroamericano e incluso de raza blanca no profesionista que sólo le queda la opción de salir a arriesgar su vida en un trabajo que requiere contacto social y por lo tanto lo hace mucho más vulnerable de contraer el virus. Me refiero a los empleados de restaurantes, de tiendas de autoservicio, de obras de construcción, entre muchas otras profesiones llevadas a cabo por quienes aquí se denomina de manera derogativa como “blue collar workers”, a los cuales, con esta nueva orden presidencial, no les queda más que trabajar a costa de su salud o ser confinados a la pobreza producto del desempleo si rehúsan a reanudar sus labores.

Los esfuerzos por salir al paso de esta crisis por parte del presidente Trump, cuyos motivos, me atrevo a pensar, son más que nada por razones personales/políticas, han afectado de igual manera a los obreros mexicanos que trabajan en empresas que desde la firma del Tratado de Libre Comercio en enero de 1994 fabrican productos de consumo para los Estados Unidos. Empresas como Lear Corporation, Schneider Electric y Hisense, compañía china que provee televisores a los Estados Unidos, se han negado a cerrar a pesar de que se han reportado varias muertes de sus empleados debido al COVID-19 e incluso informes de trabajadores que caen al suelo enfermos en plena labor. 

Tomemos en cuenta que muchas de estas empresas se encuentran en la frontera donde hay más casos de Coronavirus debido a la cercanía con los Estados Unidos. Pero, ¿por qué se han negado a cerrar estas empresas? Muy sencillo, por órdenes de Estados Unidos, lo que pone en evidencia una vez más que México sigue siendo el principal esclavo de su país vecino por más que su actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, quiera aparentar lo contrario en su actual gobierno de “izquierda”. Basta con leer las recientes declaraciones del embajador de los Estados Unidos en México, Christopher Landau, quien afirma que México debe responder a las necesidades actuales de los Estados Unidos o los empleados que trabajan en las compañías que les proveen de productos perderán su trabajo.

Me parece muy difícil que la frase Make America Great Again y todo lo que conlleva vuelva a tener la misma validez y credibilidad que tenía hace un par de meses. Sin embargo, los esfuerzos para ponerla de nuevo en lo alto del cartel y darle la delantera al presidente Trump en la actual carrera presidencial va a costarle la vida a las clases sociales más desfavorecidas que como siempre han sido, son y serán utilizadas para los intereses personales de los altos mandos del poder. En este caso el presidente Trump y su inagotable ambición. 

6 comentarios sobre “Make America Great Again a costa de la vida de millones de personas

  1. “ Biden, a la delantera en la carrera presidencial”, dice usted. Las encuestas en USA parecen decir lo contario.
    “blue collar workers” son los que están trabajando en Europa desde el primer momento : camioneros, reponedores, cajeras, gasolineros, albañiles… Trabajando para que los demás podamos confinarnos.

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  2. Trump es el presidente de los Estados Unidos por voluntad soberana de la mayoría de su pueblo. Y sin duda volverá a serlo el próximo mes de noviembre.
    Ni es un idiota, ni es un comeniños, ni gobierna en contra de los necesitados, como las televisiones y resto de medios apesebrados de aquí, y de allá, nos quieren hacer creer.

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  3. El artículo del Profesor Anchondo pone el dedo en la llaga. El pragmatismo ha sido una constante en la política de Estados Unidos. El sacrifico de vidas humanas nunca ha sido un impedimento para el logro de sus objetivos económicos. La abrumadora cantidad de decesos por la pandemia en USA no puede ser un resultado imprevisto. Estamos hablando del país más poderoso del mundo. China pudo contener la pandemia y Estados Unidos se ha mostrado del todo ineficaz. Esto invita a todo tipo de suspicacias conspiracionistas.

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    1. Charly, meidey, meidey. China es una inmensa mentira, roja, comunista y criminal. Nada fiable. Y ya se sabe…USA asesina, expoliadora, opresora. Pero amigo, todos quieren entrar en USA y un pasaporte Americano se paga a precio de oro. Te haces tú iraní ?

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  4. Sobre el comentario precedente: Abrumadoras son las cantidades de muertos aquí en España, o en Bélgica, en relación a su población total. Eso sí que es abrumador. Incluso el Reino Unido, Italia o Francia superan con mucho la proporcion de fallecidos en USA.
    En China, sencillamente no tenemos ni idea de lo que ha pasado, ni de lo que está pasando. En esto no ha lugar a suspicacia conspiranoide alguna, porque aquello no es más que una ergástula comunista; respetada por los tiranuelos de nuestro propio gobierno, por cierto.

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  5. D. Luis! son las clases mas desfavorecidas las que están sufriendo mas el cierre económico. El presidente no manda abrir o cerrar la actividad de un Estado, son sus gobernadores. Los hospitales no están colapsos, al contrario. La gran mayoría del país esta en perfecta condición de abrir. Son los gobernadores de algunos estados, mayoritariamente Demócratas, a los que se les va la mano con mandatos absurdos y, con un tufo totalitario que apesta. Que no Anchondo, que no, aquí no es nadie esclavo de nadie! Salga de la facultad y dese un paseo por la realidad. De donde se saca usted que Trump haya perdido Florida? o Michigan o Pensilvania? Unbelievable!

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