Día 51 – Capitán a priori

Por: José Ángel Chirivel

A lo largo de mi vida he estado presente en la realización de muchas estupideces, desde mis tiempos del colegio hasta los actuales. En todos esos momentos, la organización evitó desastres y muertes. Y si algo he aprendido tras haber visitado varios países, vivir en distintos lugares, trabajar en diversos sectores y empresas, y convivir con una serie de personas de variopinta nacionalidad, es que nunca jamás existe un orden espontáneo de las cosas cuando se refiere a los humanos. En estos tiempos también he visto el alto precio que hemos pagado por tener al frente a incompetentes que traían bajo su brazo una carpeta repleta de papeles innovadores que iban a cambiar el mundo. No es que esté en contra de los cambios, pero sí que me producen un tremendo rechazo los que se visten de “supermanes” intelectuales para ir en contra del orden natural de las cosas.

Estos días, en los que uno aprovecha para documentarse bien (como siempre), leía a Fernando Goitia decir que “los investigadores no dudan en una segunda ola del COVID-19 en julio o agosto, que puede ser mucho peor”. ¿Piensan en esto los vecinos y vecinas que han perdido el miedo a la pandemia? Mirad, no se trata de vivir con miedo. Cuando yo monto en el coche, me preocupo de que todas las luces del salpicadero estén en orden, haya gasoil, los neumáticos estén bien, los frenos a punto… Me pongo el cinturón de seguridad, pongo el móvil en silencio alejado de mi vista, y trato con todas mis fuerzas de estar pendiente de la carretera. Además, si tengo sueño, paro el coche en la primera salida y me he echo agua en la cara, o incluso duermo un poco si es el caso. No necesito que nadie esté pendiente de si hago estas cosas, entre otras cosas porque casi siempre que cojo el coche estoy solo. Pero tengo la certeza de que si no lo hiciera, habría multitud de códigos penales que podría estar incumpliendo. La misma claridad de que si no hubiera esas medidas penales, las carreteras estarían llenas de asesinos en potencia sin intención de matar a nadie, claro está, pero con la total seguridad de que cada ciertos kilómetros encontraría a paisanos estampados en la carretera. En unos pocos días, los guarda raíles estarían impactados, y las cunetas llenas de ramos de flores en recuerdo de los que se fueron. 

El Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, en los EE.UU., avisa que la segunda ola llegará de forma inevitable el próximo otoño. A sus ochenta años, y toda una vida dedicada al tema, alerta de que si no tomamos medias, el próximo otoño y el invierno va a ser poco menos que un infierno. Entonces, ¿por qué esas imágenes de personas por las calles, especialmente en las ciudades, sin respetar las medidas de seguridad? Lo más sencillo a esta pregunta son dos respuestas, dependiendo del rebaño al que pertenezcas. Si perteneces al rebaño de las Churras dirás: “la culpa es del gobierno”. Por otra parte, al pertenecer a la masa de las Merinas espetarás otro exabrupto que es igual de común: “nos merecemos la extinción por culpa de la gente”. Los que simpatizan con el gobierno culpando a la gente y los que no simpatizan con el gobierno culpando al mismo. Todo bastante normal y simple, porque cuanto más simple es el mensaje, más fácil es llegar al rebaño. Y cuantas menos opciones te de, más sencillo todo: “o estás conmigo o eres facha”; “los Hunos y los otros”, que decía Unamuno. Sí, con h.

Decía el escritor francés del siglo XVII, François de La Rochefoucauld, que hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe y saber lo que no debiera saberse. En el primer caso, interviene la elección de uno mismo, que al final es quien tiene la última palabra en una sociedad completamente libre que te ofrece todos los instrumentos para poder informarte. Por eso es tan importante la alfabetización de una sociedad que pueda llegar a investigar por sí mismo. Pero esto, en lo que a mí respecta, que pasé por hasta cuatro tipos diferentes de leyes educativas: una educación primaria con la ley de 1970; un módulo de formación profesional con la ley de 1990; una preparación de acceso a la universidad con la ley de 2006; y por último, el Plan Bolonia, aprobado en Real Decreto por el gobierno el 29 de octubre de 2007. Solo en la universidad me enseñaron a investigar, nunca antes, y esto fue gracias a unos pocos profesores que de verdad amaban su profesión. ¿Por qué este afán de hacernos tontos? 

En la segunda afirmación de François de La Rochefoucauld, “saber mal lo que se sabe”, si bien es cierto que las fuentes de información son casi infinitas, se resumen a pocos canales, casi siempre de televisión, que mandan unos mensajes muy simples. Ya en la década de los años 30 Orson Welles, con su programa de radio “La Guerra de los Mundos”, simuló una invasión alienígena y millones de personas le creyeron: ¿qué no estarán consiguiendo estos días desde los medios de comunicación, especialmente las televisiones? 

Y la tercera afirmación del francés es la más peligrosa: “saber lo que no debiera saberse”. Y aquí es cuando se puede empezar a sentir miedo dependiendo del país en el que se encuentre, y de la época en la que se encuentre en ese país. Por eso ha habido censura desde los tiempos de Gilgamesh, porque saber lo que no debieras es peligroso para el que lanza un discurso. De ahí lo incómodos que resultan los científicos que llevan diciendo dos meses que el uso de mascarillas debe ser obligatorio y empezará a serlo a partir de hoy en los transportes públicos, tal y como dicen desde febrero el doctor en Virología Javier Cantón, el Coronel del Ejército de Tierra especialista en geoestrategia, defensa, seguridad, terrorismo yihadista e inteligencia, Coronel Baños; el doctor Gaona o el economista Pablo Fuente.

Fijaos un ejemplo práctico de cómo el poder puede manipular a los ciudadanos y las armas con las que se pueden combatir estas manipulaciones. La vicepresidenta del gobierno de España,  Teresa Ribera, decía ayer que Portugal tiene menos infectados porque está más al oeste y el virus sigue una secuencia de este a oeste. Esta afirmación es falsa, pero uno tendería a pensar que si una ministra del gobierno de España dice esto, algo de verdad habrá. Aquí el ciudadano puede quedarse con esa afirmación y pensar… “entonces en la provincia de Málaga habrá menos peligro que en la de Almería”, pero no es así, a poco que uno busque información al respecto. 

Otro de los grandes y típicos errores de los ciudadanos es el no mirar cómo está evolucionando el mismo caso en otros países, para hacerse una idea de por dónde irán los tiros. El exministro  socialista Miguel Sebastián y experto en virología “porque perdí a mi abuelo con la gripe de 1918 y mi madre murió de SIDA en los años 80”, advierte que es un error haber levantado ya el confinamiento, pues en China no lo levantaron hasta tener 0 casos. Una medida muy exigente y conservadora, a pesar de ser un país comunista, con “supuestas” ideas progresistas, como es la mitad de nuestro gobierno. Pero claro, los telediarios son monótonos y aburridos. Las mismas noticias que viste al mediodía las verás por la noche, y esto está genial, porque cuanto menos veas las noticias, mejor para el poder. Sin embargo, observa cuan atractivas son las vomitivas noticias de la prensa rosa, que te ponen titulares jugosos para que estés hasta el final: ¿por qué sucede esto si las cadenas son las mismas? ¿A caso quieren que cambies de canal? Claro que no, lo que no quieren es que sepas toda la verdad, porque no hay campo abierto para esos periodistas o jornaleros. 

En las imágenes de estos días, sobre todo en las ciudades (que es donde más muertos hay por COVID-19), hemos visto un tráfico de gente fuera de lo normal. En el caso de que alguno de esos corredores hubiera tenido el virus, la cantidad de contagios en la capital se ha podido extender a una velocidad pasmosa. Esto lo sabremos en menos de 15 días, cuando se supone que ya estará permitido el reunirse en terrazas y las quedadas de diez personas en lugares públicos y privados. La facilidad con la que podemos llegar a la casilla de salida es alarmantemente fácil, y los culpables ya están claros. Los unos dirán: el gobierno; los otros dirán: la gente. Pero queda una tercera vía. Y esa es la vía que será la clave, al fin y al cabo. Los individuos que, por amor a sus familiares y vecinos, antepongan el deseo de no dejar morir solo a su ser querido al egoísmo de desfogarse por una cerveza en una terraza, o corriendo a 12 kilómetros por hora con gente mayor a su alrededor que puede no aguantar una nueva embestida del COVID-19. Esas personas serán las que habrán llegado a este punto de mi texto, y te lo agradezco, porque ya rondo las 1400 palabras… Y quizá tú investigues, leas, escuches… otras versiones para saber aquello que no quieren que sepas, con la única finalidad de no dañar a quienes viven con nosotros. Porque solo hay una certeza en la infinidad de incógnitas que nos rodean: cuanto más ignorante e insolidario es el gobierno y la sociedad por la que el virus pasa, más víctimas se cobra. 

Para acabar, quédate con dos ideas simples: el virus volverá a aparecer y será más violento que en marzo, como ya pasó en la gripe de 1918, y tal y como dicen los científicos de super potencias mundiales. Si has llegado hasta aquí te lo agradezco y te pido que hagas un comentario, y si no has llegado pues tendré una idea de a cuanta gente le importa muy poco la información que se le pueda dar, aunque la tenga enfrente y se la den ya hecha. Adjunto varias fuentes de información de prensa en las que he me he apoyado para redactar este escrito, en los que tú lector puedes extender tu investigación.

http://www.rfi.fr/es/20200503-el-miedo-una-segunda-ola-de-coronavirus

https://www.20minutos.es/noticia/4245510/0/vicepresidenta-ribera-asegura-portugal-exito-coronavirus-estan-oeste/

https://www.antena3.com/noticias/espana/el-exministro-miguel-sebastian-son-prematuras-las-medidas-de-desescalada-del-confinamiento-por-coronavirus_202005035eaf33fd80205c0001fe2c57.html

2 comentarios sobre “Día 51 – Capitán a priori

  1. Llegué, por supuesto. En mi opinión, si va a volver que vuelva cuanto antes, no podemos estar encerrados hasta que aparezca una posible vacuna o tratamiento antiviral porque esta decisión anticipa tumultos, no vamos a pensar que el ingreso mínimo vital va a sostener al país hasta que tengamos solución pues sería ingenuo e infantil. Con las medidas de seguridad que se exijan, es imprescindible abrir la puerta de los toriles. Por cierto, ya imagino a los antitaurinos pidiendo máscara y guantes para los toreros, no sea que contagien al animal sus miasmas.

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  2. La situación es crítica en cada país, independientemente de su ideología política. Hablo por mi país (ECUADOR), cuyo gobierno se define como social demócrata, el confinamiento principalmente ha servido para mostrar sus ineficiencias en la salud y sacar a la luz la gran masa de corrupción.
    Gracias por el artículo y saludos!
    Mónica Eras

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