México ante el desastre del coronavirus

Por: Luis Anchondo. Corresponsal en El Paso, Texas.

Después de tres semanas escribiendo un artículo sobre lo que está pasando en Estados Unidos, hoy he decidido voltear la mirada hacia el otro lado del Río Bravo para dar a conocer lo que está ocurriendo en nuestro país vecino, México. Es ahí donde los estragos del Coronavirus han sido terribles dado que el gobierno federal ha proporcionado cifras falsas de infectados y muertes dando a la población la falsa seguridad de poder seguir llevando a cabo una vida normal. Esto ha aumentado el número de casos en un país sin la infraestructura médica para atenderlos, creando con ello una de las peores crisis del sector de la salud de toda Latinoamérica, crisis que también se refleja en los ataques de violencia física que a diario sufren enfermeras y enfermeros por parte de un alto sector de la población que los culpan de propagar el virus.

Si bien es cierto que las ciudades de México que se encuentran en la frontera con Estados Unidos fueron las primeras en registrar un alto número de infectados debido en parte a su cercanía con el país del mundo con más casos confirmados, 1,45 millones a la fecha, y por la imposición de Estados Unidos de no cerrar las llamadas “maquilladoras”, ahora el ojo del huracán ha pasado de ser la franja fronteriza y se ha instalado en la Ciudad de México, capital del país.

Es en la Ciudad de México donde nos encontramos con hospitales sobresaturados con cientos de pacientes en estado crítico acostados en colchonetas dispersas por los pasillos al no haber camillas médicas disponibles. Esto para los más afortunados, ya que también es común ver a cientos de pacientes de la tercera edad recibiendo el escaso tratamiento disponible en incómodas sillas de metal al no haber camillas ni colchonetas disponibles. Otros pacientes son enviados a buscar espacio en otros hospitales, muriendo en el trayecto o simplemente falleciendo en casa al no ser admitidos en ningún hospital por falta de espacio.

La culpa de esta crisis recae en gran medida en el actual gobierno del país, cuyo líder es el presidente de izquierda Andrés Manuel López Obrador, el cual en colaboración con Hugo López-Gatell, ministro oficial de la salud, ha dado a conocer cifras falsas que están muy lejos de la realidad, alentando a la población a seguir llevando una vida normal, ya que el confinamiento en México es opcional y no existe ninguna restricción que realmente ayude a controlar la pandemia en un país de más de 120 millones de habitantes, de los cuales 8 millones viven en la Ciudad de México.

Según López-Gatell, México se encuentra en un estado estable ya que se ha manejado la situación mucho mejor que en otros países del mundo. Según el gobierno federal, sólo se han reportado 700 muertes en la Ciudad de México y 3.000 a nivel nacional. Sin embargo, nuevos estudios llevados a cabo en gran medida por la sospecha de la actual jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, en cuanto a las cuestionables cifras propagadas por el gobierno federal han dado a conocer que la cantidad de decesos en la Ciudad de México es de aproximadamente 2.500 muertes. Tres veces más que la cifra dada a conocer por el gobierno federal.

Probablemente las cifras que está proporcionando el gobierno se basen en los resultados que están arrojando las pruebas del virus a las que algunos ciudadanos se están sometiendo. Sin embargo, México se encuentra en el último lugar de los países del mundo que está llevando a cabo pruebas de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Por ponerlo en perspectiva: Islandia, país que va a la delantera mundial en cuanto al suministro de pruebas, seguido por Luxemburgo, tiene una estadística de aproximadamente 135 pruebas por cada 1.000 habitantes, mientras que México tiene un promedio de 0,4 pruebas por cada 1.000 habitantes. Realmente una cifra alarmante.

La desinformación que han propagado las autoridades en los medios de comunicación y las blandas medidas para combatir el virus han hecho que la población mexicana no tome las medidas necesarias, lo que ha dado como consecuencia el abarrotamiento de los hospitales donde el personal médico no da abasto. Por si esto fuera poco, los trabajadores de la salud, quienes son reconocidos en casi todo el mundo como héroes, en México son vistos como los culpables de propagar el virus y por lo tanto a diario son agredidos físicamente por una población que se comporta más como animales que como seres humanos. Algo que también está ocurriendo en otros países tercermundistas como Filipinas, donde una enfermera quedó ciega debido a que fue atacada con Clorox por un grupo de incivilizados; en India un grupo de trabajadores médicos fue agredido con piedras por una jauría enardecida; mientras que en Pakistán una enfermera y su niño fueron evacuados del edificio donde vivían sólo por la profesión de ésta. México no es la excepción a este tipo de agresiones. Ahora las enfermeras y enfermeros han optado por no portar su uniforme en público para no ser físicamente agredidos e incluso para que el transporte colectivo les dé acceso, ya que también se les está negando el uso de este servicio por ser posibles portadores del virus. Es preocupante el futuro que le espera a México en los próximos meses al no saber cuáles son realmente las cifras de infectados, al estar ya los hospitales sobrepoblados, al no contar con el mínimo de pruebas suficientes y, sobre todo, mientras se siga propagando información falsa, la cual ha llegado a tal nivel de descaro como reportar a principios de mayo sólo 245 decesos a nivel nacional. En otros tiempos se hubiera pensado que una solución para la población mexicana sería buscar refugio humanitario en los Estados Unidos al no tener a dónde ir una vez que la situación en México sea ya totalmente incontrolable. Sin embargo, desde que nuestro “ilustre” presidente Donald Trump ha usado la pandemia como estrategia política para cerrar completamente las fronteras a los refugiados políticos y llevar a cabo miles de deportaciones injustificables, no me queda más que un amargo sabor de boca y un profundo dolor ante lo que está pasando y lo que le espera a nuestro querido país vecino.

5 comentarios sobre “México ante el desastre del coronavirus

  1. Méjico, hispanoamérica, que Dios los proteja. Es un deseo y la constatación de una realidad. Los populismos de izquierdas que gobiernan mayoritariamente la región solo protegen a sus élites;politicos y funcionarios.
    Mucha suerte y mucha salud, hermanos.

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  2. Con el rigor que vamos viendo caracteriza al señor Achondo, en un artículo dedicado a Méjico, el autor deja escurrir donosamente algunos datos y comentarios referidos a su vecino del norte que merecen reflexión.
    Cierto, a dia de hoy, Estados Unidos tiene un millón y medio de infectados. Pero esa cifra, ese valor absoluto, por sí mismo, no es significativo, no da idea de si la peste se ha extendido más o menos en cada territorio, de si se ha manejado peor o mejor, de lo bien o mal que lo están haciendo los gobiernos. Si lo es, por ejemplo, el número de muertos por COVID por millón de habitantes; cuyas cifras para algunos estados, presentadas por la BBC hoy veintiuno de mayo, para algunos estados del mundo occidental, son:

    Belgica 79,7
    España 59,7
    Italia 53,1
    Reino Unido 52,6
    Francia 43,7
    Suecia 38,4
    Holanda 33,7
    Estados Unidos 28,1

    Con todas las reservas que merecen unas cifras que distan de ser las reales, que no se sabrán hasta pasados varios meses, por diferentes motivos. Pero son relativas a estados con algo de seriedad, aunque adolezcan de criterios selectivos discutibles y manipulación en mayor o menor grado. De países como China 0.3, Cuba 0.7, Méjico 4.5 Rusia 2.0, etc. no merece la pena tener en cuenta las cifras que aportan, carecen en absoluto de credibilidad.

    Maquilladoras no sr. Achondo, maquiladoras.

    Los Estados Unidos, como cualquier otro estado de la Tierra, como cada hijo de vecino, no tiene ninguna obligación, ni moral ni legal, de abrir la puerta a quienes son directamente o indirectamente expulsados de sus países de origen por la inepcia, la corrupción o la opresión de sus gobiernos. Lo demás son hipocresías de beatas, de vocingleros lacayos en nómina de los medios de manipulación de masas y de sus siniestros censores. Que, por supuesto, presumen de lo que carecen: amor a la libertad, honestidad y coherencia.

    Gracias sr. Achondo por estimularnos semanalmente a desmontar sus patrañas. Y gracias al sr. Dragó y La retaguardia por dar voz a todos en este foro.

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  3. Pido rigor y me lo exijo: En mi anterior comentario, donde digo “muertos por COVID por millón de habitantes”, quise decir “muertos por COVID por cien mil habitantes”.

    No cambia en nada mi argumento: muchos países desarrollados, y que no tienen a Trump en sus gobiernos, tienen porcentajes de fallecidos que sobrepasan con creces los norteamericanos.

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  4. Gracias a usted señora Eduviges por leer cada semana mis artículos aunque sean puras “patrañas”. En efecto “maquiladoras” y no “maquilladoras”, error de dedo al teclear. Le mando un cordial saludo respetando no sólo sus opiniones sino las de todos los lectores de este respetable semanario.

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  5. Así es, seguiré leyéndole en lo sucesivo con tanto respeto como espíritu crítico, y no desaprovecharé las oportunidades que me brinda para desmontar milongas.
    Un afectuoso saludo igualmente sr. Anchondo.

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