Esos días en los que Trump alababa a China

Por: Luis Anchondo. Corresponsal en El Paso, Texas.

Entre lo más destacado en Estados Unidos durante los últimos días se encuentra el modelo desarrollado por la Universidad de Columbia en Nueva York en relación a la pandemia, el cual afirma que si Estados Unidos hubiese impuesto las medidas de confinamiento una semana antes de la fecha en la que lo hizo, un número considerable de vidas se habrían salvado. El presidente Donald Trump exigió a los gobernadores de los distintos estados mantener a su población en casa el día 16 de marzo. De acuerdo a ese estudio, si esta orden se hubiese puesto en función una semana antes, 36.000 personas menos hubieran muerto, mientras que si se hubiera implantado dos semanas antes, el día primero de marzo, el 83% de las muertes actuales no hubiesen ocurrido. Cifras que el modelo arroja son por ejemplo 29.410 muertes si las órdenes de confinamiento hubieran empezado una semana antes en comparación con las 65.307 muertes que se reportaron para el 3 de mayo. Si el “quédate en casa” hubiese sido requisito desde el primero de marzo, sólo hubiéramos contado con 11.253 muertes para el 3 de mayo, según la Universidad de Columbia.

Este nuevo estudio académico ha puesto a cierta población de los Estados Unidos a preguntarse por qué el presidente no tomó las medidas de seguridad necesarias hasta el 16 de marzo, cuando el virus era una realidad desde tiempo antes, y públicamente no le dio la debida importancia hasta que la situación se empezó a salir fuera de control. Se especula que esto fue en gran medida por la relación de amistad y el profundo respeto que el presidente profesaba a principios de año por China, así es, ese país que ahora desprecia y culpa por la actual crisis por la que estamos pasando.

Algo que varios estadounidenses han olvidado o quizás pasaron por alto fue que el 15 de enero de este año el presidente Donald Trump se reunió en la Casa Blanca con el Vice Primer Ministro de China, Liu He, para firmar un pacto comercial entre ambos países conocido como Phase One (Fase Uno), el cual establecía medidas más ecuánimes de negociación y comercio entre China y EE.UU., limando las asperezas del pasado (recordemos que Trump durante su campaña presidencial de 2016 acusó al expresidente Barack Obama de permitir que China “violara” a los Estados Unidos cuando Hillary Clinton era Secretaria de Estado). Uno de los principales puntos de ese acuerdo era que China se comprometía a incrementar compras de productos estadounidenses mediante un estímulo de 200 billones de dólares en un periodo de dos años, algo indiscutiblemente bueno para nuestra economía. 

Es probable que para no dañar dicho acuerdo el Presidente durante enero y febrero en lugar de empezar a tomar las medidas necesarias para proteger a su población, optó por alabar públicamente a China y su supuesto “éxito” en combatir el virus con frases como “on behalf of the American people, I want to thank President Xi” (en nombre de los estadounidenses me gustaría agradecer al Presidente Xi), “they are doing a very professional job” (están haciendo un trabajo muy profesional), “my respect and friendship with President Xi is unlimited” (mi respeto y amistad con el Presidente Xi son ilimitados). 

Ahora con 1,61 millones de casos confirmados y 95.213 muertes en Estados Unidos, el Presidente por fin se ha dado cuenta que China no fue tan eficaz en controlar la pandemia que se expandió por todo el mundo y nos ha puesto a todos de cabeza. Ahora ya no se declara amigo de China sino totalmente lo contrario, utilizando frases peyorativas para referirse al virus como “el virus chino” o haciendo constantes declaraciones que directa o indirectamente apuntan hacia el famoso laboratorio de Wuhan como el origen, no sólo del virus, sino de la actual crisis.

Si se trata de buscar culpables en relación al desastre tan tremendo en el que nos encontramos, qué mejor que culpar a China ahora que la situación cada vez se sale más fuera de control. Al menos no ha habido una baja de casos a nivel país, como tampoco la ha habido en los estados que han empezado a reabrir su economía; Texas, por ejemplo, el cual en los últimos días ha registrado un alza en infecciones a la par que los negocios en el estado empiezan a reabrir sus puertas.

Aunque el hubiera no existe, quizás en estos momentos nos encontraríamos poniendo en marcha de forma segura nuestra economía sin poner en riesgo la vida de millones de persona si el presidente hubiera tomado las medidas necesarias cuando debió hacerlo y no hubiera perdido el tiempo alabando a China para proteger sus intereses económicos. Ahora, a poco tiempo de las elecciones presidenciales, hay que buscar culpables de nuestra crisis interna y qué mejor que China, algo común en Estados Unidos cuando se trata de ganar votos presidenciales, y de paso la Organización Mundial de la Salud, que aunque cuestionable en muchos aspectos, la retirada de ayuda económica a dicha organización por parte de Estados Unidos, como ha amenazado el presidente Trump, recientemente le dejará el campo abierto a China para que siga teniendo más poder sobre ella como lo tiene en los tratados y convenios de los que Trump se ha marchado a lo largo de su mandato, dándole cada vez más poder a China para crear su tan ansiado nuevo orden mundial.

Difícil predecir qué nos espera en los próximos meses, destellos de esperanza por aquí y por allá debido en parte a la compañía americana Moderna, la cual se encuentra trabajando en una vacuna que quizás estará lista para fines de año, aunque la misma compañía advierte que es sólo una remota esperanza. Por lo pronto, el presidente Trump está tomando su dosis de Hydroxychloroquine, fármaco que se usa para el tratamiento de la malaria con efectos secundarios de alto riesgo, para mantenerse saludable mientras que los casos de infectados en el país siguen subiendo, el desempleo sigue aumentando y la economía sigue por los suelos. God Bless America. 

2 comentarios sobre “Esos días en los que Trump alababa a China

  1. El sr. Anchondo, arranca hoy su panfleto anti Trump refiriéndose a un modelo de la supuestamente reputada Universidad de Columbia. Se lo podía perfectamente haber ahorrado. La referencia no puede impresionar a nadie y sobra, porque las conclusiones que ud. menciona del estudio son de una obviedad supina: quienes no se han dispuesto y pertrechado a tiempo para afrontar el grave peligro que sabían llegaba inexorable, la han cagado. Deducción elemental, universal e imperecedera, desde que el mundo es mundo. Y que puede aplicarse a muchísimos otros gobiernos que han gestionado esta epidemia igual que los Estado Unidos. Igual de mal, o mucho peor. Sin irse más lejos, puede aplicarse a los gobiernos español, belga, italiano, británico, francés, holandés, sueco, etc. En ninguno de los cuales reina su bestia negra, sr. Anchondo.
    Hace muy bien el sr. Trump en hablar del virus chino. Porque lo es. Que el virus se ha generado en China, es otra evidencia de cajón de madera de pino. Y no es el primero, sino uno más y más letal, de una larga serie que periódicamente nos regala esa dictadura comunista. Haya salido el virus de un animal o de un laboratorio, el hecho es que una vez más viene de allá, que las medidas de higiene y sanitarias en ese país son deleznables, y que además la tirana gerontocracia totalitaria lo ha ocultado dolosamente al mundo cuanto ha podido, apoyándose en sus peones en la OMS. Parafraseando a Serrano Suñer: China es culpable. En resumidas cuentas, muy dignas de alabanza las iniciativas del presidente norteamericano: Ponerle al virus el adjetivo que le cuadra, y retirar fondos a esa organización. Podría ser este el primer paso para limpiarla o, mejor aun, refundarla desde los cimientos y convertirla en algo verdaderamente útil a la humanidad, en vez del tendencioso instrumento de poder político y nido de covachuelistas con sueldos principescos que es ahora.
    Lo que no es óbice para que el gobierno de Trump intente, que remedio, llegar a acuerdos en materia de comercio con China. Para dar oxígeno a su propia economía en una competición, como lo es también de toda Europa, contra un enjambre de millones y millones de trabajadores/esclavos que producen masivamente a unos costes muy bajos y en unas condiciones atroces. Nosotros no queremos trabajar como chinos. Y claro que Trump protege sus negocios, en tanto vela por los negocios de su país; y el beneficio de esos acuerdos se extenderá a toda la economía y, por tanto, a todos sus compatriotas.
    Los Estados Unidos saldrán en unos meses de este marasmo, otros tardaremos años. Y lo harán con su actual presidente, el que ha llevado al país a casi el pleno empleo durante su mandato.

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  2. Y si Trump hubiera aislado completamente el país el 1 de enero, con la Armada bloqueando los puertos, y nidos de ametralladoras en los pasos fronterizos para eliminar por completo el tránsito de personas y mercancías, los muertos por Covid hubieran sido cero. Pues si. Claro que si.
    Las medidas se toman en función de la información que se tiene, y Trump, por cierto, fué de los primeros en restringir el tráfico con China, frente, incluso, a las airadas protestas europeas y de los poco imparciales organismos internacionales.

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