Qué delito cometí

Por: José María Fernández

Hace ya casi cuatro siglos que Calderón de la Barca en La vida es sueño se planteó, con una clarividencia que hoy nos asombra, las consecuencias y las privaciones a las que nos ha sometido el decreto de Alarma del gobierno social-comunista que hoy tenemos. Casi cuatro siglos y el hombre, cuando se le mete entre ceja y ceja a algún gobierno, sufre privación de libertad. No hemos avanzado. Somos víctimas. Vivimos aherrojados, controlados férreamente por decretos y más decretos. Calderón (prácticamente sin retoques) lo cuenta así:

¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!

Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
qué yo no gocé jamás?

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,

apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevida y crüel
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas, bajel de escamas,
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huida;
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?

En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón,
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

Hoy, ayer y hace más de dos meses, en España, y por un decreto de Alarma, que es un decreto encubierto de Excepción, el Estado, nuestro Estado, nos encierra cruelmente, privándonos de la libertad que, como dice Calderón, “Dios le ha dado a un cristal, / a un pez, a un bruto y a un ave”. Y lo malo, o lo peor, es que, con el decreto y por una pésima gestión, el gobierno no ha controlado las muertes por el coronavirus; es más, se le han disparado, o mejor dicho, se nos han disparado porque él parece que no las llora.

Un comentario en “Qué delito cometí

  1. No sé a qué hora de ayer subió este artículo la señorita Nouvelle Vague a La Retaguardia. A las 11:07 de la mañana mi twuit fue:

    Sueña el rico en su riqueza
    que más cuidados le ofrece;
    sueña el pobre que padece
    su miseria y su pobreza;
    sueña el que a medrar empieza,
    sueña el que afana y pretende,
    sueña el que agravia y ofende;
    y en el mundo en conclusión
    todos sueñan lo que son,
    aunque ninguno lo entiende.

    Curiosas sincronicidades.

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