Isabel Díaz Ayuso: “Antes, la izquierda y la derecha, trabajaban por mejorar España. Ahora, hay partidos políticos que no quieren mejorar el país, sino destruirlo”

La Retaguardia vuelve al ataque con su sección de entrevistas. Esta semana, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha concedido una entrevista a este semanario. Aquí la tienen.

Se ha convertido en el epicentro del debate político sobre la pandemia. ¿Se arrepiente de haber entrado en ese lío? ¿Añora la tranquilidad perdida?

Ante todo estoy orgullosa. Al final, quien está en política lo que intenta es ser útil y aprovechar al máximo las oportunidades que tiene. Para mí esto ha sido una oportunidad de gestionar el momento más difícil que ha vivido Madrid en décadas. Sólo por eso, por duro y complicado que sea, siempre merecerá la pena. Además yo siempre he pensado que la vida, si es fácil, es que no se está viviendo correctamente. Pero confieso que añoro la libertad en sí. Yo siempre he sido una mujer muy libre, siempre he actuado a mi manera, siempre he tomado mis propias decisiones echando a mis espaldas las reglas de mi vida y ahora, evidentemente, ya no vivo para mí. 

La política se ha convertido en un combate continuo. ¿Qué cabe hacer, en su opinión, para sanear el clima imperante entre los distintos partidos? 

Es bueno que se hable y que se vean los puntos que se pueden tener en común para hacer políticas efectivas, pero más que lo que hay que hacer, deberíamos tener claro qué es lo que no hay que hacer. En mi opinión cada partido debería trabajar por defender los proyectos que son buenos, pero el problema que tenemos en España es que antes, la izquierda y la derecha, unos partidos y otros, trabajaban por mejorar España, cada uno desde su punto de vista. El problema es que ahora hay una parte importante de partidos políticos que no quieren mejorar el país, sino destruirlo. Creen que cuanto peor, mejor. 

¿Es consciente de que sus adversarios de la izquierda van a por usted, como en su día fueron a por Rita Barberá, Esperanza Aguirre o Cristina Cifuentes, y que serás objeto de golpes bajos? Algunos ya se los han propinado.

Lo sé. Soy objeto de golpes bajos a diario desde hace un año y medio. Lo que ocurre es que desde hace unos meses, desde que la opinión pública empezó a valorar positivamente mi trabajo, han salido campañas orquestadas que siempre van a la destrucción en lo personal. Eso no cesa. Todos los días me rodean los bulos para intentar desprestigiar mi gestión y arrinconarme, apartarme y que me calle. Pero esto no es nuevo. 

Es posible que también haya fuego amigo… Otra costumbre. No hay por qué negar la evidencia de que Mariano Rajoy no sentía mucha simpatía por Esperanza Aguirre. Y viceversa. A mi director le consta y es él quien me sugiere que le haga esta pregunta. 

Yo ahora mismo formo parte de un equipo, de un partido político que hace un año dio un paso al frente por la renovación con Pablo Casado, donde hay personas, en cada comunidad autónoma, muy representativas. En el caso de Madrid está mi compañero, José Luis Martínez Almeida, que además de alcalde es amigo, pero hay otras personas que están destacando mucho, como Jorge Azcone Zaragoza, o Alejandro Fernández en Cataluña… Y por eso creo que ahora mismo, el partido está en una etapa diferente y nueva. No hay más que la ilusión de la nueva generación que ha alcanzado puesto de responsabilidad interesantes. Todos estamos dando lo mejor de nosotros mismos. Y con eso me quedo. 

En las grandes crisis siempre surgen grandes líderes. Usted, esta vez, es uno de ellos. Muchas miradas se vuelven hacia su persona, y hacia el alcalde, cargadas, las unas, de esperanza, y de celos, o de envidia, o de aprensión electoral, las otras. ¿Es consciente de ello y, llegado el caso, estaría dispuesta a plantar cara a ese compromiso. 

Soy consciente de que lo tengo muy difícil en este momento, porque tengo todos los cañones en contra, pero lo que hay que hacer cada mañana es saber a qué está uno dedicado. Y yo estoy dedicada en cuerpo y alma a Madrid y a mi país. No me perdonaría la oportunidad de estar aquí para intentar mejorar las cosas. 

El virus parece que se va desactivando y quizá muy pronto lo lo haga a velocidad vertiginosa… ¿Tendrán, de ser así, los poderes públicos, tanto en la nación como en la Comunidad que gobierna, la cintura suficiente para desactivar también muchas de las medidas de cautela que se nos han impuesto y que, a su juicio, son disparatadas?

Yo creo que hay un gran disparate y se llama Estado de Alarma. Creo que hay otro gran disparate que es un grupo de expertos que nadie conoce y que está tomando decisiones importantísimas, usurpando la autonomía de las regiones, como es el caso de esos expertos que están decidiendo quién pasa de fase y por qué, cuando a mi juicio, esas fases, ni siquiera están bien hechas. Todo esto está afectando mucho al país. Todo eso es disparatado porque hay otras leyes de salud pública que perfectamente protegen a los ciudadanos y permiten la toma de decisiones, incluso supranacionales, en caso de que llegue la necesidad. Lo que sí tengo claro es que el virus no se ha ido y tengo claro que si no hacemos campañas fuertes y potentes para seguir encima y concienciando a la gente, podemos volver a caer. 

¿Algún ejemplo de campaña y medida?

Nosotros vamos a seguir potenciando todas estas semanas la prevención del virus. Nosotros, además, estamos reforzando el personal sanitario, trayendo material para proteger a sanitarios. Seguimos aplicando circuitos covid en los distintos hospitales para que, por un lado estén los pacientes afectados por el virus, y por otro todos los demás y así evitar contagios. También estamos terminando la ubicación de un nuevo hospital de campaña para que, en caso de repuntes fuertes, podamos derivar infectados allí e Ifema pueda seguir con su actividad normal. Estamos haciendo una estrategia serológica en Madrid con ayuntamientos y empresas para saber cómo ha evolucionado el virus. Y ahí estamos, concienciando y controlando las entradas a Madrid, flexibilizando horarios y trabajos y demás.

Pedro Sánchez ha destruido todo lo que hasta llegar él era, con sus luces y sus sombras, el Partido Socialista. ¿Cómo valora usted la gestión que ha hecho?

Como comentaba antes, antaño, los políticos querían lo mejor para su país. Entonces había grandes dosis de responsabilidad. Ahora hay un grupo en La Moncloa que, por un lado, hará lo que sea por mantenerse en el poder y controlar los medios de comunicación, la televisión pública, la opinión pública, el CIS, el CNI… Intentando amedrentar a la Guardia Civil e incluso a algunos jueces, cuestionando su profesionalidad e independencia. Es decir, por un lado harán todo por intentar mantener una gestión que, a mi juicio, es inexistente, pero además lo van a hacer de la mano de totalitarios y aprendices que dictadores que aprenden de otros países en los que, después de aplicar sus políticas, han sumido a la miseria y en el hambre al pueblo. El mundo se mueve por la confianza, por el esfuerzo, por la ilusión y el emprendimiento, pero estos políticos y sus políticas, promueven lo contrario: el odio, el miedo, la igualdad a la baja. 

Madrid, pandemia, desescalada… ¿Hay, como tantos dicen, una prevención ideológica del gobierno contra las propuestas y las medidas adoptadas por el gobierno comunitario que presides?

Algunos partidos intentan, a través del vocabulario, de las distintas medidas, hacer creer a los ciudadanos que el Estado está para ayudarles mientras les atemoriza sin ofrecerles un futuro claro. Al final lo que quieren crear es una dependencia del ciudadano, haciendo creer que es el Estado el que se tiene que responsabilizar de sus vidas y que lo hará porque es protector. Yo, creo en una Administración y en un Gobierno completamente diferente, donde nosotros tenemos que acompañar al ciudadano en sus decisiones y le tenemos que animar a que emprenda y arriesgue y lleve sus riendas. Estos partidos, con sus políticas y su lenguaje lo que hacen es igualar, empobrecer, atemorizar, para después arrimar el hombro y mostrarse como una solución cuando en realidad son parte del problema. 

Siendo optimistas… ¿Se podrá remar en las barcas del estanque del Retiro? A bordo de ellas no es hacedero mantener la distancia de seguridad? ¿Podrán besarse los novios en los parques o los multarán por ello? Es un impulso difícil de reprimir.

Se podrá hacer sin riesgo de multa, pero sí con riesgo de contagio. El virus no se ha ido. Sigue entre nosotros. Y cuando pase el calor y el verano, probablemente pueda haber un rebrote. Y eso sólo se podrá evitar si durante el verano nos cuidamos y cuidamos a los que nos rodean.

Hasta Pablo Iglesias anuncia su retirada. aunque nadie se lo crea. ¿La política es para usted una vocación vitalicia o una etapa en el transcurso de su vida? 

Es una etapa como todas en mi vida. Y como siempre las he vivido con absoluta pasión, nunca he tenido nostalgia al pasar a la siguiente etapa. Suelo vivir cada momento con el cien por cien del alma, de manera que las agoto y disfruto hasta el final. Así se afronta que llegará otra, y que me voy haciendo mayor, y que la vida va evolucionando y yo cambiando con ella. Cuando miro atrás, las contemplo con orgullo pero no quiero volver a ellas. 

Hace un par de días se conocieron las declaraciones del consejero de Sanidad a Illa y Simón sobre el 9-M. ¿Qué opinión le merece? 

En mi primera conferencia con el Presidente del Gobierno lo dije y manifesté mi pesar. Ojalá todos hubiéramos actuado antes. Lo que está claro es que se podía haber evitado de muchas maneras. Había señales de la Organización Mundial de la Salud y de otros organismos. Alertaban de la pandemia que se extendía por todo el planeta y nosotros tardamos mucho en reaccionar, en tomar medidas y, además, siendo un país muy visitado y siendo Madrid la puerta de entrada, hemos sido los más duramente afectados. Está claro que nosotros en las semanas previas, les fuimos manifestando nuestra inquietud porque notamos que había picos de contagios y teníamos que actuar. Así que finalmente decidimos por nuestra cuenta y riesgo decretar el cierre de los colegios y a continuación los demás cierres y todas las medidas que fuimos tomando. 

Ha recibido muchas críticas por su apartamento, domicilio. ¿Lamenta tanta intromisión en su vida privada? 

Desde luego. En mi ámbito privado soy yo la que decido dónde estoy mejor pasando una cuarentena. En esa etapa gestioné los momentos más duros de Madrid. Eché en falta cierta empatía por parte de todos. En cuanto a lo demás, y mientras no lo haga de forma ilegal, soy yo la que decido en qué casa vivo. He sufrido una persecución absoluta hacia mi persona. Se han sacados fotos con miras telescópicas para ver desde qué balcón aplaudía. Se hizo un peinado a todos mis vecinos. Todo esto me recuerda un poco a algunas dictaduras y, en ese sentido, estamos en una situación muy preocupante. 

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