Pandemia y pandemonio

Por: Teresa Cabarrús. Corresponsal en Inglaterra.

Una de las conclusiones obvias, reafirmada hasta la saciedad por la situación en que la pandemia nos ha colocado, es que la información es poder. Y así, quien la posee lo detenta y se convierte en él. En inglés lo tienen clarísimo y lo dejaron escrito en papel: “ The powers that be”. Los que mandan. Uno de ellos, la prensa. No en vano,  en Westminster se acuñó la expresión “Cuarto Poder” para referirse a la influencia que aquélla ejerce. Citemos ejemplos propios y ajenos, actuales y pasados sobre la repercusión de un documento comprometedor o decisivo por su contenido y a quién beneficia, perjudica o ennoblece  poseerlo o filtrarlo. Véase el manuscrito original de Dr. Zhivago que fue sacado a escondidas de la Unión Soviética en 1956 y que le valió a Pasternak purga, represión y rechazar el Nobel involuntariamente. Y qué decir de la tarjeta de memoria de Iglesias-Bousselham. Los papeles Villarejo. O la comprometedora base de datos del Buen Samaritano Edward Snowden y de su mentor Julian Assange.    

En lo que a la peste del virus corona se refiere, ¿qué pensar del caso del personal médico chino que osó transmitir sus incipientes hallazgos sobre la terrible epidemia que- ¿acababa?-de desatarse en el último trimestre de 2019? O del caso del corresponsal del Washington Post en China, quien hubo de retractarse a la fuerza de sus crónicas sobre la plaga, forzado por las autoridades de ese país.  En este inmenso caldero destapado también hay otros ingredientes: el informe que la Guardia Civil ha elaborado sobre la Manifestación del 8 de Marzo de 2020 y que la Juez Rodríguez Medel está leyendo en estos momentos. Como en España, cuando se trató de manejar y abordar la pandemia, la actitud del Gobierno británico siguió el título de la película hear no evil, see no evil. No oigo mal alguno, no lo veo. Lástima que la traducción en castellano (“ No me chilles que no te veo”) malogre el mensaje original. Aquí en Albión, pese a los avisos de Casandra desde Diciembre de 2019, se prefirió ignorarlos y actuar inicialmente como si nada ocurriera.

Pero volvamos al asunto que nos ocupa. el Poder se conjuga con el verbo “usar” y sus antónimos (abusar, desusar, mal usar). ¿Dónde y cómo nos deja, como sociedad? ¿Qué papel desempeñamos en este Teatro del Mundo?

Como testimonio de nuestro tiempo, muchas personas están escribiendo un diario. El Diario de la Plaga. O del confinamiento. Es una buena manera de tomarse el pulso y soltar lastre. De cómo se afronta y se vive en carne propia el espectáculo de luz y sonido que ha provocado el Covid-19, cortesía de China y los nuevos Moriartis.

De todo esto me acordaba estos días cuando recién aterrizada e instalada en Inglaterra en 2006, vi una serie televisiva muy interesante titulada Ama de casa, 49. La trama era sencilla. Se basaba en los diarios personales que desde 1939 a 1966 escribió Nella Last. Ésta era una ciudadana británica de 49 años, casada, residente en el Noroeste de Inglaterra y angustiada, entre otras cosas, por el devenir bélico y la participación de su hijo en él; la señora Last se vio impulsada y animada a escribir sobre sus vivencias desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial, pasando por la reconstrucción nacional hasta alcanzar el bienestar de los años 60, por un proyecto que tres amiguetes idearon en Cambridge años antes, en 1937: The Mass-Observation Project. O en román paladino “Proyecto de Observación realizado por la Masa”. Como idea era interesante, revolucionaria y pionera en el campo de la Sociología. Pero también fascinante y aterradora a partes iguales. 

Les diré por qué. Esta iniciativa, aunque surgió como respuesta a un incidente que estigmatizó a la Corona y enfervorizó a sus reales súbditos (la abdicación de Eduardo VIII) tenía como objetivo documentar el día a día en la vida de cualquier mortal nacido en Gran Bretaña. El plan era en apariencia ingenuo e inocuo. Un antropólogo, un poeta y un director de cine -aunque suene a chiste- junto con una médium, un crítico literario y matemático, dos novelistas y dos pintores reclutaron voluntarios procedentes de todas las clases sociales y comenzaron a construir algo que más tarde Orwell llamaría “Gran Hermano”. A golpe de cuestionarios con toda clase de preguntas, diarios personales, más la incorporación de un equipo de personas que anotaban todo lo que veían, oían y presenciaban en cualquier lugar, nada escapó a la Masa: habla, modismos, tendencias, conversaciones, eventos privados, públicos, civiles, religiosos. Hasta el mismísimo ámbito laboral. Hasta mediados de los años 60, cuando se tomaron un respiro y pararon, no se dejó títere con cabeza ni se escatimó gasto ni esfuerzo para reflejar la sociedad del momento. Quizá mi amigo Calamaro insistiría en llamarlo “suciedad” del momento, dependiendo de lo que atisbara el batiscafo. 

Después, estimulados por muchas razones y quizá intereses, pusieron de nuevo en marcha la maquinaria en 1981. Y hasta hoy.  ¿Memento mori de aquellos tiempos o simple, bienintencionada idea? Juzguen ustedes. Los archivos se encuentran disponibles, por si les interesa ojear y hojear. Al fin y al cabo, al ser humano le importa y mucho su trascendencia. Solo que ahora es con selfie o autorretrato, mientras se despeña  por un acantilado o la cornisa de una azotea.  

Les  cuento todo esto, a modo de introducción y calentamiento para una ronda más y un brindis a la observación y a lo que se cuece en nuestras vidas desde fines del año pasado. Como residente asentada en este país, estos son algunos de los retazos que me han impactado desde que este monumental y trágico circo estalló. Les ahorraré detalles superfluos. Disculpen la economía del lenguaje y el estilo soviético: 

23 de Marzo de 2020. 20:30 horas. El Primer Ministro Boris Johnson se dirige a la nación en un discurso televisado. En 1 minuto 22 segundos le ha despachado al personal que mañana se impone el confinamiento en todo el país .El mensaje fue claro, conciso, contundente. Flor de un día.

Lema del Gobierno hasta mediados de Mayo: “Quédese en casa. Proteja el Sistema Nacional de Salud. Salve vidas”. Desde entonces es “ Manténgase alerta. Controle el virus. Salve vidas”.

Nadie aconseja ni implementa el uso de mascarillas ni guantes. Algunos los usan de motu proprio. Desde el 15 de Junio, obligatorio el uso de mascarillas en transporte público.

El fantasma del Dr. Jenner visita a Boris Johnson. Éste, convencido, propone la inmunización grupal como terapia de grupo. Así nos va. El siglo XVIII ya no es el Siglo de las Luces. Es el apagón.

El recuento de muertos e infectados es inconsistente y sin visos de verosimilitud. Nunca se menciona el número de recuperados. Hasta fines de Abril no se incluyen los fallecimientos en residencias de ancianos.

El 3 de Abril se inaugura el macrohospital NHS Nightingale en el recinto ferial Excel de Londres, siguiendo el ejemplo del de IFEMA en Madrid. De nuevo se mimetiza lo que de positivo se encuentre en el exterior y hacerlo propio sin mencionar las fuentes originales: cada Jueves, aplauso a las 8:00 p.m. para honrar a la NHS. La impulsora de esta idea, Annemarie Plas, enfermera holandesa. El 22 de Mayo, Plas sugiere que se acabe el ritual del aplauso. Que ya es suficiente. Propone reiniciarlo en 2021 siguiendo las directrices del cantante Lorenzo Santamaría “para  que no me olvides”.

El 5 de Abril, Domingo, la Reina Isabel II  desde su confinamiento en el Castillo de Windsor y en alocución retransmitida por televisión a toda la nación, reaviva y desempolva el tradicional ethos británico mediante frases y expresiones en boga durante la Segunda Guerra Mundial. Incide especialmente en “Volveremos a vernos”, tomada de una canción popular de la época, cantada por Vera Lynn. Lynn sigue viva y a sus 103 años ha visto cómo esta melodía ha batido récords de venta una vez más.

Un minuto de silencio sólo por el personal sanitario fallecido. El Sistema  Nacional de Salud británico (NHS) es una vaca sagrada, que, como en India, hace, pace  y deshace. Intocable, inoperante, desfasado.  Letreros, carteles y otra parafernalia exponen el narcisismo de que esta casta adolece. Otros siguen esta consigna. De la cornisa frontal de una residencia de ancianos cercana a mi casa cuelga un letrero que reza: “Superhéroes trabajan aquí”. La vecindad, a su vez, colgó otro en el exterior que dice “gracias”. 30 de Mayo: el Ministro de Salud afirma que ya es la hora de apenarse por los fallecidos (sic).

Quienes denuncian el desabastecimiento de material sanitario, la distribución del mismo o simplemente disienten o critican la situación, han sido acallados o despedidos fulminantemente. Doy fé de ello.

La prensa y el resto de medios tan sólo ofrecen datos vagos y alarmistas. Información al más puro estilo Murdoch: panfletario.

Han aparecido dos pandemias más: la gerontofobia y la covidiotez (sic). De hecho, el vocablo “covidiota” ha sido incorporado al Diccionario Oxford. 

La gente se ha vuelto loca y obsesionada con la repostería y hornear. Escasean la harina, pasta, huevos, papel higiénico, gel desinfectante de manos, guantes desechables, productos de limpieza y jabón antibacteriano. Hay casos verdaderamente delirantes. Las peluquerías siguen cerradas.

La población ha descubierto la limpieza del hogar y desechar lo inservible. Se han multiplicado los casos de vertidos incontrolados e ilegales.

La policía ni está ni se la espera. Vivo a 300 metros de la Comisaría Central del Condado y no ha habido patrulla ni inspección en las calles desde el 24 de Marzo.

El mapa social está dividido en tres: 

1. A pie de calle, el pueblo es muy irresponsable. Presenta síntomas de impaciencia, hostilidad, animadversión e intolerancia. Está preocupado por el duelo a muerte Markle-Middleton. Sólo piensa en beber, tomar el sol y divertirse. La juventud británica ha descubierto a Rubén Darío y realmente se cree que es un divino tesoro. 

2. Los repartidores de compras de supermercados son los nuevos asistentes sociales. No han perdido la sonrisa y preguntan por su salud.

3. El lema de la escuela churchilliana se mantiene: esfuerzo y sacrificio sin límite, mucho sudor y lágrimas, pero no sangre. Se llama Capitán Tom Moore, héroe de guerra, 100 años, recién nombrado Sir por la Reina. A la chita callando, imposibilitado y con la ayuda de un andador, este noble hombre ha recaudado más de treinta millones de libras para sufragar material sanitario y paliar los efectos del virus corona. 

R es la nueva incógnita. La ratio de contagio. El Gobierno ahora usa el yoyó para averiguar las cifras de infectados diarios.

La Universidad de Oxford acaba de sacar un informe en que, mediante el seguimiento de números de teléfonos móviles cuya identidad se ha ocultado, se establece quién se queda en casa y quién no. Los escoceses ganan por puntos.”

Fin del Informe. 

¿Cómo reaccionan nuestros dirigentes a esta pandemia y pandemonio? En el Reino Unido como en “Esperando a Godot”. En España, como en la película de Woody Allen: “Coge el dinero y corre”.

Un comentario en “Pandemia y pandemonio

  1. Coge el dinero y corre pero no al lugar de la foto, ¿eh? Jolines qué fotito. Ponen los pelos de punta. ¿Está elegida para que haga juego con el texto, o tal vez para completarlo? En cualquier caso no sé por qué será que me ha venido a las mientes la frase aquella de los que pasan de estar lidiando con un rollo insoportable: “oiga, que paren esto, que me bajo”. ¿Se puede bajar uno de este plan de vida que no es plan? ¿Sabe usted si hay alguna islita paradisíaca perdida por ahí, por los mares del sur y esos sitios tan guays, donde poder vivir uno del aire tan tranquilo y sin que los cocos le caigan en la cabeza y se la abran al pasar bajo los cocoteros? Ya sé que es imposible vivir del aire, pero como pasan cosas tan raras y la realidad está cada vez más demostrado que supera a la ficción, pues igual esto de vivir como en el paraíso ya es posible pero nos lo oculta este destino borde y cruel, que no sé qué le habremos hecho nosotros a él para que nos niegue la felicidad de esta forma tan inhumana y como para ir y denunciarlo y presentarle la pertinente reclamación al maestro armero. Saludos cordiales a la Pérfida Albión.

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