Mi estrategia frente al coronavirus

De momento no lo he pescado, pese a ser grupo de alto riesgo por razón de edad (ochenta y tres años), de dolencias adjuntas (tres bypasses y una válvula de vaca en la aorta) y de contactos establecidos, antes de que se decretara el estado de cautiverio y todos nos pusiéramos en actitud de cautela, con tres personas contagiadas: Santi Abascal, Javier Ortega Smith y Macarena Olona…

Si eres un hipócrita, no te pongas a escribir memorias…

Esa frase figura en una de las páginas ‒a saber cuál… Tiene nada menos que seiscientas treinta y ocho incluyendo el índice onomástico‒ del libro que hoy mismo, día 7 de julio, llega a las librerías reales y virtuales.

Malos tiempos

Malos tiempos, sí, para muchas cosas, y no sólo para la salud. Hay otros virus igual de dañinos y más difíciles de atajar. No atacan fisiológicamente a los pulmones, pero también impiden respirar a quienes se consideren personas dotadas de libre albedrío y no monigotes manejados como marionetas por los embaucadores que empuñan los hilos del poder.

Antes del diluvio

El domingo 23 de febrero publiqué mi habitual columna de El Lobo Feroz en el diario El Mundo. Esa cabecera había sido la destinataria de casi todas mis piezas de prensa prácticamente desde que Pedro J. Ramírez, a finales de los ochenta, la fundó, y siguió siéndolo cuando otros directores empuñaron el timón del periódico…