Sergio Berrocal

Memoria

Por: Sergio Berrocal. // Cuando alguien me dice que no se acuerda de algo, me sonrió y me siento igualito. Porque tengo momentos en que no me reconocería en el espejo.

Genoveva de Brabante

Por: Sergio Berrocal. // Siempre me he enamorado muy fácilmente. Yo creo que empezó con la comadrona. Recuerdo que cuando dejó de venir a casa después de mi nacimiento me sentí muy triste…

El verano chino

Por: Sergio Berrocal. // Intento pensar en las cosas importantes que debería hacer por si acaso el bicho chino de nombre extravagante, Coronavirux, tiene contados mis días…

Una vida para aprender

Por: Sergio Berrocal. // Prometo enseñar los secretos que aprendí escuchando cuando no debía, interpretando lo que no parecía tener explicación y sabiendo que amar es el principio de todo, lo que abre todas las puertas…

Besos perdidos

Por: Sergio Berrocal. // ¿Cuántos besos se habrán perdido en el infinito desde que los chinos nos regalaron el coronavirus?

La UCI no es para viejos

Por: Sergio Berrocal. // Pero siempre hay algún malange, algún medicucho de mala muerte y de peor vida que no tiene más que ego y que quiere necesita saber en todo momento que ÉL manda. Que tiene poder sobre la vida y la muerte de la gente. Y lo tiene.

Morir por un chino

Sergio Berrocal. En 1998, escapé a la muerte en Brasil donde el dengue, enfermedad que te destroza el hígado, está presente día y noche y no respeta ningún medicamento. Yo llegaba desde París, donde el Instituto Pasteur nos había puesto todas las vacunas posibles para vivir en un país donde no solamente el dengue puedeSigue leyendo “Morir por un chino”

El novio de Marilyn

Sergio Berrocal. Cuando Marilyn Monroe fue suicidada en 1962, por la CIA o por la vida, que es más o menos lo mismo, yo tenía veintipocos años y ya estaba enamorado, pero de otra mujer. Cuarenta y cinco años después de aquel magnicidio acabo de darme cuenta de que también estaba enamorado de Marilyn. TengoSigue leyendo “El novio de Marilyn”

Ha sido toda su vida (1939-Tetuán) periodista de los que hincan los codos y agacha la cabeza cuando llega el temporal. Se crió en la Agencia France Presse de París donde pasó cuarenta años, saltando desde París a Brasil, La Habana y Madrid, entre otras ciudades a las que acudió porque había que acudir. Crítico de cine, escribidor, se considera sobre todo un cuentista estudiado que lo mismo se ha dado de bruces con Fidel Castro que con Brigitte Bardot. Las películas le permitieron vivir mejor, porque en cada una de ellas tenía los amigos actores que le ayudaban a crecer. Y los festivales de cine, de Cannes a La Habana pasando por San Sebastián, le convencieron de que la vida es una puñetera tómbola.

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